La APM cuestiona la seguridad de la defensa del paseo marítimo de Matalascañas y exige explicaciones sobre las diferencias entre el proyecto y la obra ejecutada


El Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, D. Juan Diego Bauzá Castelló, identifica en su informe técnico discrepancias en la escollera, la berma y la losa de hormigón de 25 centímetros del paseo. La Asociación pregunta al Gobierno central si conoce estas diferencias y recuerda que el procedimiento actual se refiere a la documentación de una obra ya ejecutada, no al inicio de unos trabajos futuros.

MATALASCAÑAS (ALMONTE). La Asociación de Propietarios de Matalascañas (APM) ha presentado alegaciones ante la Junta de Andalucía acompañadas de un informe técnico, un acta notarial y un dosier fotográfico para exigir aclaraciones sobre las obras de reconstrucción y defensa del paseo marítimo.


El informe ha sido elaborado por D. Juan Diego Bauzá Castelló, Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, quien ha analizado la documentación del proyecto y la ha contrastado con las características que se aprecian en las obras ejecutadas.


Sus conclusiones plantean cuestiones que, a juicio de la Asociación, deben aclararse antes de dar por acreditado que la actuación cumple las condiciones técnicas previstas.


La preocupación de la APM se centra especialmente en dos aspectos: la configuración de la defensa costera —formada por el paseo, la berma y la escollera— y las diferencias observadas entre el proyecto y la losa de hormigón de 25 centímetros ejecutada en el paseo.


No se trata únicamente de una cuestión estética. Estamos hablando de una infraestructura que debe proteger el litoral, soportar las condiciones meteorológicas y ofrecer garantías de durabilidad y seguridad.


La escollera, la berma y las pendientes: ¿se ha construido la defensa prevista?


El informe del Dr. Ingeniero Juan Diego Bauzá Castelló señala discrepancias en elementos esenciales de la defensa frente al mar: las pendientes del talud, la anchura de la escollera, las dimensiones de la berma y las características de las piedras empleadas.


Según el análisis técnico, el proyecto contempla una pendiente del talud exterior de 2,5 metros en horizontal por cada metro en vertical. Sin embargo, en el tramo examinado, la pendiente ejecutada se estima en aproximadamente 3 metros en horizontal por cada metro en vertical.


El informe también señala que la anchura media de la protección en planta no alcanzaría los siete metros en la zona analizada, frente a los 12,4 metros de promedio que resultarían del proyecto. Asimismo, advierte de que no se habría respetado la anchura de dos metros prevista para la berma.


A estas diferencias se añaden las dudas sobre el tamaño y el peso de las piedras que forman la capa exterior de la escollera. El proyecto contempla un manto exterior de piedras de entre 4,5 y 5 toneladas, mientras que las observaciones recogidas en el informe hacen necesario comprobar si las piedras realmente colocadas se corresponden con las especificaciones previstas.


Estas características son fundamentales para el funcionamiento de la defensa. La geometría del talud, la anchura de la escollera y el peso de las piedras condicionan su capacidad para disipar la energía del oleaje y resistir la acción de los temporales.


¿Qué garantías puede ofrecer una defensa costera si las pendientes, la anchura de la escollera, la berma o el peso de las piedras no se corresponden con las condiciones previstas en el proyecto?


La APM considera que esta cuestión no puede despacharse con explicaciones genéricas. Es necesario realizar las mediciones oportunas, comprobar los materiales y aportar la documentación que permita conocer con precisión cómo se ha construido la defensa.


La losa de hormigón de 25 centímetros: otra diferencia que debe aclararse


El informe de Juan Diego Bauzá Castelló también analiza el pavimento del paseo marítimo y señala discrepancias entre la solución constructiva descrita en el proyecto y lo que, según la documentación gráfica obtenida durante la ejecución, se aprecia en la obra.


El proyecto contempla una losa de hormigón desactivado de 25 centímetros de espesor, con hormigón HA-30, armadura mediante doble mallazo de acero de 15 × 15 centímetros y barras de 12 milímetros de diámetro. También contempla una capa inferior de hormigón de limpieza de 10 centímetros, destinada a servir de base para el pavimento.


Sin embargo, el informe indica que las fotografías tomadas durante las obras permiten apreciar que esa capa de hormigón de limpieza no se habría ejecutado, aparentemente sustituida por una lámina plástica.


Asimismo, el ingeniero señala que en las imágenes no se aprecia la colocación de la doble malla de acero prevista ni de los separadores necesarios para mantener la armadura en la posición proyectada dentro de la losa.


Estas observaciones son relevantes porque no basta con que el pavimento tenga el espesor indicado. También es necesario comprobar que se han ejecutado correctamente las capas previstas, que la armadura se ha colocado conforme al proyecto y que se han utilizado los materiales especificados.


El informe advierte de que estas diferencias pueden repercutir en la calidad y durabilidad de la obra. También señala que ya se han producido grietas en distintas zonas del pavimento y que se han reparado algunas de ellas.


La existencia de grietas, por sí sola, no determina su causa, pero hace aún más necesario comprobar la composición real de la losa, la disposición de sus armaduras y el cumplimiento de las especificaciones técnicas.


¿Se ha comprobado que la losa de 25 centímetros cuenta con la base, el doble mallazo y los elementos de separación previstos? ¿Dónde están los controles de calidad y los ensayos que acreditan que el pavimento se ha ejecutado conforme al proyecto?


La APM reclama que estas cuestiones se aclaren mediante documentación técnica y comprobaciones sobre la obra construida, no mediante suposiciones.


Rampas de madera donde el proyecto contemplaba hormigón


El informe técnico señala, además, otra diferencia visible: las rampas de acceso peatonal a la playa se han ejecutado en madera, mientras que el proyecto contempla rampas de hormigón de 25 centímetros de espesor, apoyadas sobre una capa de hormigón de limpieza y con malla electrosoldada.


El ingeniero considera que esta solución supone una reducción de la resistencia esperable frente a las condiciones adversas de los temporales y que podría comprometer la duración y funcionalidad de los accesos.


La Asociación entiende que debe aclararse por qué se ha optado por una solución distinta, si existe una justificación técnica que avale ese cambio y qué garantías ofrece frente a los temporales.


También señala que varios accesos a la playa que existían anteriormente no se han restituido, así como una rampa preexistente cuya recuperación no consta.


Una defensa que debe proteger también a las viviendas próximas


El informe analiza asimismo las condiciones del terreno entre el paseo y las viviendas de Pueblo Andaluz, el edificio Alcotán y otras edificaciones próximas.


Entre las cuestiones señaladas figuran tramos de talud interior prácticamente verticales, la ausencia de protección suficiente frente a la erosión y la presencia de una conducción de saneamiento expuesta. El documento advierte de que un posible fallo de esa conducción podría agravar la inestabilidad del terreno.


También se recogen grietas y daños en distintos elementos próximos a las viviendas, cuya causa y alcance deben determinarse mediante las inspecciones correspondientes.


El informe concluye que las incidencias observadas hacen necesarias aclaraciones para garantizar la seguridad de la urbanización y sus viviendas, así como la corrección de las deficiencias que puedan confirmarse.


Para la APM, todas estas cuestiones deben analizarse conjuntamente. La eficacia de la defensa costera no depende de un único elemento, sino de la correcta ejecución del conjunto formado por el paseo, la berma, la escollera y las restantes soluciones constructivas.


El Gobierno central financia la actuación: ¿conoce las diferencias detectadas?


  • La obra está financiada por el Gobierno de España. Por ello, la Asociación considera legítimo y necesario preguntar qué información tienen las administraciones responsables de su financiación, supervisión y control.
  • ¿Conoce el Gobierno central las discrepancias señaladas en el informe técnico sobre las pendientes, la anchura de la escollera, la berma y las características de las piedras utilizadas?
  • ¿Sabe que el proyecto contempla una losa de hormigón de 25 centímetros con doble mallazo y una base de hormigón de limpieza de 10 centímetros, mientras que el informe cuestiona que estos elementos se hayan ejecutado como estaba previsto?
  • ¿Se han comprobado las rampas de acceso a la playa, construidas en madera en lugar de la solución de hormigón descrita en el proyecto?
  • ¿Dispone la Administración de los planos finales de obra, las mediciones reales, los ensayos y los controles de calidad necesarios para verificar lo ejecutado?
  • ¿Se han documentado y justificado técnicamente las modificaciones introducidas durante los trabajos?
  • Y, si se confirman diferencias que afectan a la calidad o a la eficacia de la defensa, ¿quién exigirá las correcciones necesarias?

Son preguntas razonables cuando se trata de una inversión pública de esta importancia. Los ciudada nos tienen derecho a conocer qué se ha construido, qué controles se han realizado y qué garantías ofrece el resultado final.


La APM no da por determinadas responsabilidades que deben establecerse mediante los procedimientos correspondientes. Lo que reclama es transparencia, documentación y una revisión rigurosa de las cuestiones planteadas por el informe técnico.


No se trata del inicio de unas obras: se pretende legalizar una actuación ya ejecutada


La Asociación considera imprescindible aclarar otro aspecto que puede inducir a confusión a la ciudadanía.


Frente a lo que el Ayuntamiento de Almonte ha venido publicando en distintos medios de comunicación, el procedimiento al que se refieren las alegaciones de la APM no debe presentarse como el anuncio del comienzo de unas obras pendientes de ejecución.


Los trabajos objeto de análisis ya se han ejecutado. Lo que se tramita ahora es la documentación del proyecto sometido a información pública en relación con esa actuación, con la finalidad de legalizarla.


Esta diferencia es fundamental. No estamos hablando únicamente de un proyecto que se va a desarrollar en el futuro, sino de una obra ya construida cuya correspondencia con las previsiones técnicas debe poder acreditarse.


Por ello, resulta imprescindible que el expediente incorpore los planos finales de la obra realmente ejecutada, las mediciones, los controles de calidad, los ensayos de materiales y la justificación técnica de las modificaciones que se hayan podido introducir.


Si la obra ya está ejecutada, ¿se ha comprobado que lo construido coincide con lo proyectado? ¿Se ha acreditado documentalmente que la losa, la escollera, la berma y el resto de los elementos cumplen las condiciones técnicas previstas?


La tramitación administrativa no puede limitarse a poner sobre el papel una actuación ya realizada. Debe permitir conocer su configuración real y comprobar que reúne las condiciones exigibles de seguridad, estabilidad, calidad y durabilidad.


La APM exige respuestas y soluciones, no más incertidumbre


La Asociación ha solicitado que sus alegaciones y la documentación que las acompaña se incorporen al expediente y sean examinadas por los organismos competentes.


Entre sus principales demandas figuran:

  • Comprobar las dimensiones, pendientes, anchura y características de la escollera, así como la anchura de la berma.
  • Verificar la ejecución de la losa de hormigón de 25 centímetros, incluida la capa de limpieza, el doble mallazo y la colocación de las armaduras.
  • Aclarar la sustitución de las rampas de hormigón previstas por rampas de madera.
  • Facilitar los planos finales de obra, las mediciones, los ensayos y los controles de calidad.
  • Justificar las diferencias entre el proyecto y los trabajos realmente ejecutados.
  • Inspeccionar las zonas próximas a las viviendas y evaluar los daños y posibles problemas de estabilidad.
  • Restituir los accesos que correspondan y adoptar las medidas correctoras necesarias si se confirman deficiencias.


La APM insiste en que su objetivo es que se aclaren los hechos y se garantice que la infraestructura cumple la finalidad para la que fue proyectada y financiada.


Matalascañas necesita una defensa costera eficaz y duradera. No basta con que la obra esté construida: hay que comprobar que se ha ejecutado correctamente y que sus elementos cumplen las condiciones necesarias para proteger el paseo y las viviendas frente a los temporales.


El dinero público exige transparencia. La seguridad frente al mar exige rigor técnico. Y Matalascañas merece respuestas claras sobre lo que se ha construido y las garantías que ofrece.


La Asociación de Propietarios de Matalascañas continuará reclamando la documentación y las comprobaciones necesarias hasta que se aclaren las diferencias señaladas y se adopten, en su caso, las medidas correctoras que correspondan.


ASOCIACIÓN DE PROPIETARIOS DEL CENTRO DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL DE LA PLAYA DE MATALASCAÑAS (APM)

Matalascañas – Almonte (Huelva)